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Antes de entrar al parque de Artillería pueden visitar la plaza del faro que se halla junto al castillo y sobre la zona más abrupta del acantilado.

El edificio del faro fue construido a finales del siglo XIX y estuvo habitado por el farero hasta el año 2013. En unos meses será adaptado como centro de recepción de visitantes del castillo.

Desde la plaza del faro podrán contemplar las mejores vistas del castillo Templario. La torre del Papa Luna, siglo XIII, y junto a ella el bastión que protege la entrada construido en tiempos de Carlos I, siglo XVI.

El acceso a las Escaleras del papa Luna se halla a continuación .

Se hallan sobre las fortificFullSizeRender (1)aciones del este, a 45 metros sobre el nivel del mar. La escalera nos precipita directamente al mar adaptándose a las rocas del acantilado.

Tiene varios tramos con más de cien peldaños de cantería apoyados en muros de mampostería. La última parte se labró en la misma la roca. Desde el pretil de la terraza del faro o desde el mar podrán contemplar su traza.

La tradición y la leyenda atribuyen la realización de la escalera al propio Benedicto XIII, que la habría construido,“milagrosamente, en una sola noche, cuando triste y desalentado por la deslealtad de los suyos decidió descender directamente hasta el mar y una vez allí extender su manto pontificio sobre las olas y apoyándose en su báculo, flotando, trasladose a Roma para entrevistarse con sus enemigos, presentarse ante el pontífice romano, sin esperarlo, para exclamar: ¡El verdadero papa soy yo!”

Lo cierto es que sobre el dintel del acceso a las escaleras aparece la fecha de 1578 que corresponde a una reforma de la antigua escalera.

Desde este acceso se puede ver la cancela que delimita los jardines y las fortificaciones que conducen hasta el Parque de Artillería.

Por la C/ Santos Mártires podrán acceder al Parque de Artillería, un área militar, con baterías, túneles y rampas que conectan con la zona marítima en 26- IMG_0467el exterior del recinto. Los jardines que las rodean fueron realizados en el siglo XX.

En la zona inferior podrán visitar las fortificaciones construidas en tiempos de Felipe II, en el último cuarto del siglo XVI con el fin de modernizar las defensas del castillo medieval y poder combatir los ataques de la piratería y de la armada turca, que representaban en esos momentos una gran amenaza en el litoral de Levante.

La zona superior de fortificaciones y jardines, conecta con el castillo medieval y con la zona el faro.

El mundo medieval no tiene nada que ver con el Renacimiento, época de Carlos V y de su hijo Felipe II, que en el apogeo de su poder ordena construir esta muralla. Es en ese momento cuando en el imperio español “nunca se pone el sol”. A su muerte comenzaría la decadencia del imperio, pero en esos momentos era la primera potencia mundial.

En el Renacimiento aparecen nuevas formas de defensa relacionadas con el uso de la pólvora y profesiones que atañen a este otro mundo que vamos a visitar. Son los ingenieros que trabajan codo con codo con otros ingenieros o militares buscando las mejores formas para defenderse, inspeccionando el territorio, trazando fortificaciones y los planes de defensa del gran imperio.

plano3_27A lo largo de todo el recinto del Parque se pueden visitar diversos túneles y rampas.

Mediante estos elementos se conseguía trasladar fácilmente las piezas de artillería allí donde eran más necesarias para la defensa de la plaza

Aquí vemos otros túneles plano3_28con rampas que conducen a unos fosos con casamatas que hay en las  zonas bajas donde se situaban los cañones para defender los flancos de la fachada marítima.

 

Para construir la muralla se reclutaron hombres, trabajadores de todo tipo, especialistas, arrancadores de piedras, etc. Organizaron los materiales, el aprovisionamiento, la distribución de agua, piedras, argamasa, andamios.

Todo esto que hoy vemos como un agradable paseo, fue entre 1576 y 1579 un ejército trabajador en marcha que en algunos momentos reunió a 600 personas. No se escatimaron medios humanos ni materiales.

Todo del pueblo se acercaba por aquí y contemplaba los tinglados. Y los más jóvenes, quizás oyeron por primera vez palabras como bastiones, baluartes, casamatas,… quizás pensasen, en medio de tanto sudor y tanto ir y venir: ¡Que sea para bien!.

La muralla de Felipe II

Como ya hemos dicho esta muralla forma la fachada norte de la ciudad, fue promovida por Felipe II y se construyó entre 1576 y 1579. Ahora se encuentran en el extremo norte de la intervención que se extiende desde aquí hasta el actual puerto, en la zona sur.

plano3_29Estamos sobre una batería, el suelo está formado por grandes bloques de piedra, sobre los que se situaban las piezas de artillería.

Los que pensaron esta obra llegaron de Italia: Vespasiano Gonzaga, autor del proyecto fue Virrey de Valencia en esa etapa. Bautista Antonelli, ingeniero del rey, colaboró con él y estuvo al frente de la obra.

Gonzaga, dejó su nombre grabado en las cartelas que hay sobre la muralla. Era una persona cercana a Felipe II en su juventud, un noble que se había formado en los ambientes más cultos del Renacimiento.

Antonelli había aprendido junto a su hermano mayor Juan Bautista, también ingeniero y con Gonzaga en otras obras en el Mediterráneo. Años después continuó su carrera en América donde trazó importantes planes defensivos y fortificaciones como las de La Habana o Cartagena de Indias.

Los Antonelli fueron una saga de ingenieros que trabajaron para la monarquía hispánica en los siglos XVI y XVII. Expertos en ingeniería militar e hidráulica, recorrieron el mundo desarrollando trabajos de este tipo que requerían una importante formación técnica.

El Polvorín o Almacén de Pólvora es una edificación que forma parte delplano3_30 conjunto de fortificaciones que componen el Parque de Artillería. Su construcción se realizó a mediados del siglo XVIII, según se deduce de los planos del ingeniero militar Carlos Desnaux datados en 1747. Se encuentra adosado a la muralla renacentista en su último tramo, hacia el norte.

El edificio es una recia nave rectangular abovedada, cuyo acceso se realiza desde la mitad del muro lateral del este, a través de un pasadizo que comunica con un acceso exterior del recinto amurallado. Una puerta da salida directa a una plataforma desprotegida que da al mar.

Estamos sobre la Batería de Santiago que forma parte de la muralla de Felipe II. En la esquina derecha hay una garita derruida durante los bombardeos de la Guerra de la Independencia, sobre sus restos se construyó una más tosca en el siglo XX.

La plataforma que forma el escenario fue realizada en el siglo XX. Asomándonos al mar podemos ver la zona de La Porteta, que fue el antiguo puerto de la fortaleza, y también el afloramiento rocoso que forma la base de la muralla .

Vespasiano Gonzaga con la ayuda de Antonelli, creó una obra de arte arquitectónica, que se adapta al entorno natural y configura la imagen de la ciudad. Un espacio por el que hoy paseamos y en el que plano3_31uno se encuentra bien, donde se siente acogido, donde el propio espacio le dice a la persona, contémplame, mira este ventanal, este cordón de piedra que separa los lienzos de la muralla.

La zona que visitarán corresponde a la zona gestionada por la Diputación desde 1960, pero estas fortificaciones continúan detrás del vallado.

En la zona urbana todo el perímetro fortificado está completamente restaurado, respetando los avatares y cicatrices que la historia ha impreso en ella. En el frente de tierra se conservan más de 400 impactos de proyectiles restaurados. Los bombardeos de las guerras de Sucesión y de la Independencia no lograron derribar la robusta construcción defensiva, aunque durante está última destruyeron la mayoría de las casas de la población .

Al asomarse a la playa verán las edificaciones realizadas a partir de la mitad del siglo XX cuando los habitantes de Peñíscola se van a vivir fuera del recinto amurallado y comienza el gran boom del turismo. Es necesario recordar que hasta principios del siglo XX la ciudad amurallada se encontraba unida a tierra por un istmo arenoso tan estrecho que casi desaparecía en los días de tormenta

Aquí se puede observar y comparar el sistema defensivo de muros y torres del castillo medieval con el sistema de baluartes renacentistas que se realizan en el siglo XVI.plano3_36

Desde lo alto de los muros del castillo medieval sólo era posible disparar con los cañones hacia alta mar, de modo que las galeras podían colocarse junto a la costa quedando fuera del alcance de la artillería. Para poderlas atacar con eficacia se construyeron estas plataformas más bajas y reforzadas con aberturas dispuestas para batir diversos ángulos.

Esta batería se construyó posiblemente en la época de Carlos I. En esta etapa los ingenieros utilizan la geometría y la cartografía para poder trazar los baluartes y los mapas de los territorios que estaban bajo el dominio de la monarquía.

De hecho, todo el desarrollo industrial posterior: los ferrocarriles, las carreteras, los puertos, las grandes máquinas, son obras de ingeniería, incluso las redes informáticas actuales es cosa de ellos. Pues bien, todo comenzó aquí, en este baluarte y en otros como éste. Aquí, los ingenieros se foguearon, aprendieron un oficio que iba a cambiar el mundo por completo.

Ascendemos por unas escaleras hacia el castillo medieval. Este paseo   supone un tránsito desde el mundo moderno de Renacimiento al antiguo mundo medieval.

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El castillo medieval y esta muralla se levantan sobre la misma roca, en algunas partes se hacen uno con ella. Son potentes, como colosos que se levantaron para defenderse de sus enemigos, pero los hombres que los hicieron no tienen nada que ver, es como si hubieran vivido en universos diferentes.

Desde esta zona vemos la iglesia de la Ermitana, junto al castillo. Está dedicada a la patrona de Peñíscola, la Virgen de la Ermitana. Su origen está en la guerra de Sucesión (1701-1713). Los partidarios del rey Borbón Felipe V, finalmente vencedor, al mando del gobernador de la plaza Sancho Echeverría, resistieron en el castillo, con no pocas penalidades el asedio de los partidarios del archiduque Carlos de Austria. Para conmemorar el éxito, Echeverría mandó construir la iglesia y Felipe V concedió a Peñíscola en agradecimiento por su fidelidad el título de “ciudad fidelísima” y eximió de impuestos a su población.

Desde aquí tenemos una perspectiva de los jardines realizados en la segunda mitad del siglo XX sobre un roquedal.

sistemaParque de Artillería